20 de agosto de 2010

Emperor "Anthems to the Welkin at Dusk" (1997)

La consagración definitiva de una de las mejores bandas de Black Metal de la historia. Música y músicos de verdad, que no tuvieron miedo de experimentar y añadir más matices y colores (oscuros, cabe aclarar) a su retorcido arte, de la mano de músicos geniales como Samoth (guitarras) e Ihsahn (guitarras, voces y sintetizadores), acompañados por Trym y Alver en la sección rítmica -descomunal, por cierto-.
Y es extraño la verdad que una banda alcance semejante status con sólo 2 discos, una serie de e.p.'s y un split. Pero la calidad en cada uno de ellos fue creciendo de forma exponencial hasta llegar a una pieza que conjuga magníficamente lo épico y lo extremo dando lugar a un verdadero clásico.
Me acuerdo cuando salió el disco en varias revistas un poco pedorras o estúpidas le habían dado un puntaje tan bajo que costaba creer siquiera que se hubiesen molestado en escucharlo.
Este es el primer disco que escuché de los noruegos, y me shockeó desde su inicio. Con esa introducción maléfica y épica repleta de negro poder, que te aclimata y te prepara para el caos que se desatará en ese gran tema titulado "Ye Entrancemperium"...glorioso.
Si no se te mueve la cabeza al frenético ritmo de "Thus Spake the Nightspirit" es solo que estás muerto y no te diste cuenta, única explicación posible, sobre todo al momento de que el elemento épico surge al final del tema, con las voces claras vomitadas por las demoníacas cuerdas vocales de Ihsahn, a esta altura un vocalista del carajo.
Y si de música épica y extrema hablamos no se puede dejar de mencionar esa obra de arte titulada "The Loss and Curse of Reverence", acompañada de un gran video que condensa la maldad que poseía la banda en esos años, antes de decantarse por composiciones muchísimo más complejas y menos malditas.
La veta astral que se dejaba escuchar en su primer disco, el genial "In the nightside eclipse"(1994) -ya reseñado por el Conde Gardfield-, se multiplica en el oscuro y sinfónico "The Acclamation of Bonds", en donde podemos degustar arreglos tan complejos como los que explotaron en el disco inmediatamente posterior.
Es también en este tema que saboreamos un homenaje genial a los Metallica, sino escuchen los breves segundos desde 4'17'' a 4'25'', para ubicar un breve saludo a los yankees, cuando pertenecían al underground y hacían buena música.
Así van apareciendo las canciones, y en "With Strenght I burn", tenemos una de las más extensas del disco y de las más violentas al mismo tiempo, solo para dar paso luego de casi 9', al último tema -instrumental- que cierra el disco en su edición original, y que sirve como despedida épico-sinfónica luego de tanta violencia y caos.
El único problema de semejante obra, luego de haberla escuchado durante años, es la masterización y mezcla, que deja sepultada por momentos las voces, dándole preponderancia a los teclados y a las guitarras.
A veces pienso que es una cuestión hecha a propósito para resaltar la sensación de caos y confusión que atraviesa al género...pero visto y considerando la producción del disco siguiente, me parece que la masterización y mezcla fueron defectuosas simplemente.
No obstante este punto, el disco es uno de lo puntos más altos en la historia del género, y el más alto en la de la banda.
Obviamente que uno de los pocos artistas que puede acompañar semejante muestra extrema de maldad y poder es el ya conocido Gustave Doré, con algunas ilustraciones que si no me equivoco provienen de las realizadas para el "Paraíso Perdido" de John Milton.
Disfruten estos 8 himnos oscuros.

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